Marca

El éxito de una marca

Por imanrique | El 05/06/2017 | Comentarios (0)

Todo lo que ocurre en un rectángulo de hierba de 100x70 metros entre veintitantos jugadores de dos equipos, durante al menos 90 minutos, es imposible de explicar con la lógica en la mano. En un partido de fútbol, en el templo de la renuncia a la objetividad, las cosas tienen que ser como soñamos.

El fútbol ofrece a cada uno el espejo en el que se quiere mirar.

Un equipo de fútbol es capaz de generar entre sus hinchas un sentimiento compartido desde la zona noble del estadio hasta el último rincón del planeta, que les llevará a defenderlo con todo el ímpetu del que sean capaces allá en donde estén, eliminando barreras sociales, económicas y de cualquier otro tipo.

En el fútbol nos identificamos colectivamente con eso que no podemos ser de manera individual. Y es que ¿a quién no le gustaría señalarse con los pulgares hacia abajo, el nombre en la espalda de la camiseta, mientras es aclamado por miles de personas en el estadio, millones en sus casas y demás lugares públicos, al batir de un soberbio testarazo al guardameta del eterno rival?

Un partido de fútbol es capaz de hacer la vida más dulce a millones de aficionados cuya realidad es demasiado amarga, al menos durante hora y media.

El fútbol desata un torrente de emociones que se encauza y se expresa en la pasión por unos colores. Llegados a este punto todo es excesivo y se vive como si no hubiera un mañana.

Por el equipo de tus amores serás capaz de gastarte lo que haga falta en la nueva indumentaria de cada temporada, bufandas, tazas, sábanas, toallas, ropa interior y cualquier otro producto imaginable al que se le pueda pegar el escudo. Serás capaz de viajar miles de kilómetros siguiendo sus desplazamientos, serás capaz de abrazarte con gente a la que ni siquiera conoces pero que, a juzgar por sus colores, son de tu misma tribu... 

En definitiva, serás capaz de hacer cosas que lo que llamamos una persona en sus 'cabales' muy probablemente no haría.

En este mundo del todo o nada se mueven las marcas. 

Los valores que representa una marca deben ser sustentables, diferentes y atractivos, capaces de crear un vínculo emocional con el usuario. Una buena selección de valores hace que la competencia no pueda acceder a ellos, convirtiendo la marca en única a los ojos del cliente. 

Por tanto, el principal activo de cualquier marca es un intangible, es su emocionalidad.

Espíritu irreductible, casta, actitud, dignidad, señorío forman parte de un código especial, configuran un santo y seña, una alianza a prueba de cualquier adversidad entre la marca y sus seguidores.

Los valores de la marca se pueden elegir con la cabeza dentro de un catálogo pero la emoción es imposible catalogarla porque sale directamente del corazón.

Por eso es tan difícil fabricar una marca de éxito, porque al corazón no se le convence, al corazón se le conquista.

Y eso, de momento, tan solo está al alcance de unos pocos.

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