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Perros y humanos

Por imanrique | El 11/02/2021 | Comentarios (0)

Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre, pero nosotros no pagamos con la misma moneda. Somos caprichosos, impredecibles e incluso, salvajes en su trato. Y es que en las relaciones entre canes y humanos ya se sabe quiénes llevan las de perder.

Si no que se lo pregunten a Excálibur, cuya dueña -enfermera- fue el primer caso de ébola diagnosticado fuera de África tras atender a un misionero infectado en Sierra Leona, y que a pesar de reunir en unas pocas horas más de 300.000 firmas en las redes sociales en su favor y provocar disturbios a la puerta de su casa, no pudo evitar ser sacrificado. ¿El motivo?: estar en el lugar y momento equivocados.

Prácticamente el mismo día conocimos la muerte de Lukánicos, el perro anarquista que se ganó su fama por ir siempre a la vanguardia de las manifestaciones contra los recortes en Grecia. Fue objeto de diversos reconocimientos por parte de lo más granado de la prensa internacional. Pero nada pudo evitar que tras los graves problemas respiratorios que arrastraba por su exposición prolongada a los gases lacrimógenos, se le parase el corazón a los diez años de edad.

¡Qué lejos quedan aquellos tiempos en que de niños escuchábamos embelesados las historias del gran San Bernardo, con su barril de coñac al cuello rescatando a los perdidos en la ventisca!

¿Quién no ha admirado y disfrutado de las aventuras de Niebla, Rin Tin Tin, Laika, Lassie, Rex, Scooby Doo, Milú, Snoopy, Idefix y tantos otros que nos han acompañado a lo largo de los años?

Yo sólo tengo ojos para Patán, que también responde por Risitas; su manera de ver las cosas, su forma socarrona de entender la vida, le hacen irresistible.

Sin embargo, mucho me temo que en estos tiempos difíciles lo que triunfa es el modelo Pancho, el perro jugador. Ése que sin dar un palo al agua, rellena un boleto de lotería y se hace millonario de la noche a la mañana dando carpetazo a sus estrecheces económicas en un visto y no visto. Para que nos vamos a engañar, éso mola, nos mola mucho.

Ellos son nuestros mejores amigos y nunca ponen condiciones. Nosotros, nosotros...

Pues eso...

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