Amigos

Tu amigo el cliente

Por imanrique | El 29/11/2017 | Comentarios (0)

Cualquier empresa trata de optimizar sus procesos productivos para sacar a su inversión el máximo rendimiento económico posible. En esa búsqueda infinita de la excelencia no se escatiman recursos a la I+D+i porque, como todo el mundo sabe, éste es el camino para ser competitivo.

Es una muy buena idea pensar a largo plazo para llegar bien posicionados al futuro, estar preparados para los desafíos a los que tendremos que hacer frente, pero cuidado no levantemos tanto la mirada que no veamos lo que tenemos justo delante, lo que está pasando, nuestro día a día.

De poco nos va a servir tener la mejor estrategia, tener mil y un planes para ser una marca de éxito, llevar al milímetro la segmentación del mercado buscando a nuestro público objetivo, escribir sobre mármol una colección de valores insuperable para la competencia, si no ponemos al cliente, a la persona, como referencia que da sentido a toda nuestra actividad.

El cliente, la persona, es el primer y mejor activo de la empresa y a la vez el objetivo final de la misma.

En alguna ocasión puedes encontrar un cliente sin hacer nada, pero casi con toda seguridad pertenecerá a la clase de los que hoy pueden estar contigo y mañana con otro porque lo que buscan se lo puede proveer cualquiera.

 

Tú ves personas donde otros ven tan solo números

 

En este post nos interesan los clientes de verdad, tus clientes. Aquéllos que llegan a serlo tras haber superado un proceso complejo, en el que ambos habéis ido ganando confianza peldaño a peldaño para, al final, acabar siendo amigos. Amigos de verdad, porque tú ves personas donde otros ven tan solo números. Porque te preocupas por sus asuntos como si fueran los tuyos. Porque tú te implicas añadiendo valor a lo que haces y eso no le pasa inadvertido al cliente.

De esta manera, si por lo que sea, vienen mal dadas, podrás perder al cliente pero nunca al amigo. Porque en cuanto tenga ocasión volverá contigo y entre tanto, te va a tener en cuenta,  va a hablar bien de ti y te va a recomendar a otros, porque sigue siendo tu amigo.

El mal trato a un cliente es demasiado frecuente e inexplicable. Para la empresa es como llenar una bañera sin tapón, supone un esfuerzo innecesario fácil de evitar disponiendo del elemento adecuado en el lugar oportuno y eso no es tecnología punta, es tan 'solo' tratar bien a las personas, el mayor reto para demasiados.

 

 

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